Sexo amoroso / cándido
sexo penoso / al mejor postor
adultero / infiel
y a veces, sólo a veces
amoroso
Besos lánguidos / sonoros
silenciosos y bellacos
apasionados / lúgubres
besos locos de razón
de existencia
y a veces, sólo a veces
de amor
Caricias parcas / firmes
tranquilas / edulcoradas
frágiles, fuertes e irreconocibles
caricias al pasar
algunas que quedan
y a veces, sólo a veces
con pasión
Abrazos de un éxodo
amor / des amor / de duelo
fuerza de un oso
y languidez de un pez
y a veces, sólo a veces
con cariño
Amor presente en tu
ausencia
sonoro en nuestro
silencio
calmo con la pasión alocada
y a veces, sólo a veces
es tu recuerdo...
Digamos que me gusta el contacto del lápiz con el papel, en éste caso mis dedos sobre el teclado...
viernes, 9 de septiembre de 2011
jueves, 8 de septiembre de 2011
REBOTE
Entre la tierra húmeda y estos arbustos, estamos próximos, demasiado cerca pensaría cualquiera. Fueron meses de preparación para poder optar siquiera a dignarse a vestir éste uniforme. Que de uniforme sólo tiene que compartamos cinco hombres y una mujer iguales vestidos. Caer en la descripción del uniforme está demás.
Estando aquí, recostado sobre la tierra húmeda, entre medio de los arbustos; nos trae a la memoria los meses de preparación. El estar completamente alejados de nuestros seres queridos, familias, hijos, padres, novias, amantes; de todo aquello que alguna vez nos trajo alguna pulsación al corazón. Como escuché decir a uno de uniforme: "construir nuestra propia realidad, para crear una nueva".
Horas bajo el barro, la lluvia, con nuevos nombres, peinados, cuerpos e incluso con nuevas identidades y pensamientos. A veces no lo quiero recordar; sólo por el tiempo. Miró el reloj; es la hora, ya llega. Fijamos posiciones, sacamos los seguros... Comienza la primera ráfaga de balas (que no fallen tantas, como muchas veces en la preparación), ahí va la primera granada. Siento un grito detrás de mí, cae uno de los nuestro; no sé quién, andamos de uniforme no somos individuales, somos un colectivo; pero a su vez, caen tres de ellos y el ideal cobra más fuerza. Por fin aparece en la curva, un Mercedes Blanco, como sabíamos. Es ahora o nunca, sentimos el cohete de la bazuca cruza el aire, todo a llegado a su fin... pero después de un alegre suspiro por los aires, silencio. ¿No debe haber una explosión? Eso dice el manual y las películas, en la preparación también hubo una. Acá sólo el maldito silencio.
Luego sabríamos que no explotó; que sólo entro en el auto y rebotó. Lo supimos al día siguiente; en esos momentos corrimos sabiendo que perdíamos la mejor oportunidad de cambiar la realidad. Corríamos por nuestras vidas, esas otras vidas, porque nos creamos una nueva realidad; pero esta nos cambió a nosotros.
viernes, 2 de septiembre de 2011
EXISTIR
La desnudes de tu piel
me convierte
en lobo hambriento
sólo un beso
dos besos y tres besos
nos calman
Podemos existir
como un nosotros
pero sólo seremos
un ellos
Calmados fuimos
desprendiendo
convirtiendo el polvo
caminando hacia las tumbas / celosas
Salvados nos dijimos
prisioneros liberados
de ciudad en ciudad
de tiempo en tiempo
sólo nos estamos conociendo
vamos por algo más
que no habrá juez capaz.
me convierte
en lobo hambriento
sólo un beso
dos besos y tres besos
nos calman
Podemos existir
como un nosotros
pero sólo seremos
un ellos
Calmados fuimos
desprendiendo
convirtiendo el polvo
caminando hacia las tumbas / celosas
Salvados nos dijimos
prisioneros liberados
de ciudad en ciudad
de tiempo en tiempo
sólo nos estamos conociendo
vamos por algo más
que no habrá juez capaz.
jueves, 1 de septiembre de 2011
Sin callar
Esas nubes que nos
ciegan
van disipándose
sólo con nuestros gritos de lucha
inagotables / rejuvenecen
nuestras fuerzas se acoplan
Todos/as vamos en la misma senda
nunca heroísmo / tampoco locura
racionalidad descollante
que los aturde y enmudece
Seguimos solos en las calles
con gritos de lucha
ecos nos acompañan
en tu ciudad acongojada
de tanta miseria
¡Dijimos Basta!
Y no basto
¿Hasta cuándo?
Se hizo infinito
¿Por qué?
Gritamos respuestas ensordecedoras
¡Hacia adelante!
domingo, 26 de junio de 2011
Miércoles...
Aquella mañana había despertado con una vaga sensación de satisfacción. Era mitad de semana y ya lograba conseguir el dinero que había logrado reunir la semana anterior, pero en toda su extensión. Tener dinero en el bolsillo siempre da felicidad a cualquiera.
Ya imaginaba que haría con él. Compraría zapatos nuevos, comería una buena cena y el resto del dinero lo enviaría a su familia. No era de grandes lujos: simples, sencillos y concretos. Así la vida es más llevadera, sin complicaciones, ni menos grandes decepciones.
Miró el reloj de la pared, ya marcaba las diez de la mañana, sólo quedaban un par de horas antes de comenzar un nuevo día de trabajo. Al ser mitad de semana, sabía que podía encontrarse con cualquier tipo de sorpresa en el trabajo, la gente solía tener un ánimo intermedio. Decía: "A quienes les gusta su trabajo sólo disponen de dos días más para disfrutarlo, y quiénes gustan irse de fiestas y de copas aún deben soportar dos días más". Por esto, éste día marcaba un ánimo intermedio.
Tomó una ducha, comió un par de huevos con café bien negro -el jugo de naranja desapareció de la despensa-, y para terminar todo: fumó un cigarrillo, de lo contrario no podía ser considerado un desayuno de verdad.
Escogió ropa propia de un día como ése: ni muy ancha, ni muy ajustada; no sabía que se encontraría en el trabajo. Se sentía bien.
Había llegado la hora de comenzar a trabajar (las horas de ocio pasan volando pensó), arreglo la cama de forma rápida y abrió la puerta a su primer cliente del día. Sólo vio la mano caer pesadamente en su rostro y cayendo sobre su cama, recién arreglada. Gritó, para que "Vince" viniera en su ayuda como otras tantas veces, era el guardia del lugar.
Era mitad de semana y era sólo su primer golpe, dado por un maldito bastardo que de seguro era impotente. Nunca se sabía con seguridad qué podría ocurrir a mitad de semana en el trabajo.
Ya imaginaba que haría con él. Compraría zapatos nuevos, comería una buena cena y el resto del dinero lo enviaría a su familia. No era de grandes lujos: simples, sencillos y concretos. Así la vida es más llevadera, sin complicaciones, ni menos grandes decepciones.
Miró el reloj de la pared, ya marcaba las diez de la mañana, sólo quedaban un par de horas antes de comenzar un nuevo día de trabajo. Al ser mitad de semana, sabía que podía encontrarse con cualquier tipo de sorpresa en el trabajo, la gente solía tener un ánimo intermedio. Decía: "A quienes les gusta su trabajo sólo disponen de dos días más para disfrutarlo, y quiénes gustan irse de fiestas y de copas aún deben soportar dos días más". Por esto, éste día marcaba un ánimo intermedio.
Tomó una ducha, comió un par de huevos con café bien negro -el jugo de naranja desapareció de la despensa-, y para terminar todo: fumó un cigarrillo, de lo contrario no podía ser considerado un desayuno de verdad.
Escogió ropa propia de un día como ése: ni muy ancha, ni muy ajustada; no sabía que se encontraría en el trabajo. Se sentía bien.
Había llegado la hora de comenzar a trabajar (las horas de ocio pasan volando pensó), arreglo la cama de forma rápida y abrió la puerta a su primer cliente del día. Sólo vio la mano caer pesadamente en su rostro y cayendo sobre su cama, recién arreglada. Gritó, para que "Vince" viniera en su ayuda como otras tantas veces, era el guardia del lugar.
Era mitad de semana y era sólo su primer golpe, dado por un maldito bastardo que de seguro era impotente. Nunca se sabía con seguridad qué podría ocurrir a mitad de semana en el trabajo.
viernes, 17 de junio de 2011
La intemperie
Y sonaron las
sirenas
no las quisimos escuchar
Alarmados corrimos
Despavoridos nos escondimos
sin tregua para
alusiones
la guerra se nos presento
sólo unos pocos
la recordaremos
otros serán
memoria
Así ha sido siempre
por caustica
es dónde nos toma
la guerra
¿aún estamos
en guerra?
si,
con nosotros
mismos
"interna" creo que
la llaman
Ah; gracias
y nos vamos
escondiendo de nosotros
mismos
y atacando ellos
Así ha sido la
guerra...
martes, 24 de mayo de 2011
Los perros mean dónde quieren
Mirando el reloj con los ojos semi cerrados, podía ver que eran sólo las once y treinta de la mañana, aún demasiado temprano para dejar la cama. Ya no recordaba cuándo fue la última vez que tenía que cumplir un horario, tener que regalar ocho horas de su vida a un trabajo que no le producía nada más que cagaderas sistemáticas de sólo pensar que estaba encerrado ocho horas en algo que desagradaba. Recordaba que sólo quería ser escritor, a sus 24 años, contaba con las 24 horas para serlo, no lo podía disfrutar mucho, porque tampoco recordaba como lo había logrado, su libro Los perros mean dónde quieren lo había catapultado como revelación editorial y ya estaba en su sexta edición y en la traducción a otros 3 idiomas. De eso ya tres años, pero seguía sin saber cómo había logrado todo eso.Pero pasaba por ése período que los escritores llaman de "sequía", tampoco la poesía parecía poder fluir. Es más, estaba tan mal que llevaba dos días sin cagar y eso ya le preocupaba. El teléfono sonaba todos los días, eran los tres editores que seguían exigiendo sus cuentos, sus poemas, su libro y éste no sabía qué decirles: "hey tipo, has estado sentado en el baño toda una hora queriendo cagar y sólo sientes dolor de estómago, sabes que está ahí pero no quiere salir... bueno; la escritura es totalmente igual, no molestes".
Cerro los ojos una vez más, al volverlos abrir eran las tres de la tarde. Buena hora para levantarse e intentar hacer algo. Fue al baño, sólo puedo mear, otra vez su falta de inspiración le estreñía las tripas.
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