Leyendo un conocido blog, me topé con un post sobre la felicidad de los hombres y cómo llaman la atención los hombres "tristes", que son definidos que a pesar de ostentar logros y aptitudes siempre esta buscando encontrarse en un estado melancólico; que según la autora es casi un estilo de vida que los hace interesantes al sexo opuesto. Podríamos estar de acuerdo que para muchos es un estilo de vida, pero como uno que se copia cual moda, pero existen otros que son sus verdaderos estados mentales que derivan de una vida tranquila y de sosiego que los lleva a entender la futilidad de la vida.
No es ponerse filosófico-existencialista, nada más alejado de ello. Pero si dar cuenta que es posible encontrarnos con personas, independiente de su sexo, que son melancólicas porque entienden el miserable mundo en el cual son condenados a moverse. Veamos del siguiente modo, como lo dice la biblia hace más de 2000 años, mientras más conocimiento tengas más triste serás, porque te das cuenta que las cosas no ocurren "porque así es", sino que existen mecanismos que lo llevan a cabo, no de forma predeterminada pero si con una influencia importante.
Veamos así como la vida se vuelve un monótono color gris, que de vez en cuándo es blanco y otras veces se torna más negro, pero siempre volviendo a su gris continúo. Entonces no es que sean persona triste por su estilo de vida, sino que es por su forma de pensar constante, que los lleva a cuestionarse la realidad, pero que finalmente el sólo hecho de hacerlo te vuelve melancólico, por ende, muchos de esto son más ajenos a la realidad que personas tristes...
Digamos que me gusta el contacto del lápiz con el papel, en éste caso mis dedos sobre el teclado...
lunes, 16 de enero de 2012
lunes, 26 de diciembre de 2011
Respuesta desde la melancolía del ser...
Es extraña esa melancolía, el leer esas palabras...
Siempre eres capaz de dejarme con la boca abierta y resurgiendo en mi el constante dilema del cariño, del amor, de la honestidad (si, leíste bien, la honestidad) y de todos esos hermosos sentimientos que yo siempre he asociado a tus novelas "mágicas". Eso eres, fuiste y serás para mí; mi eterna Fermina...
No sé si es posible agradecerte tanto cariño y aprecio hacia mi persona, puesto que a veces no lo merezco u otras veces me siento el ser menos querido de la tierra, cuándo de verdad lo merezco, despiertas todo eso bueno que alguien quiere ser. Yo si pienso en ti, de maneras distintas, te sueño de maneras distintas, te añoro de maneras distintas, te extraño de maneras distintas, deseo de maneras distintas y sólo a veces, quiero verte de imprevisto, abrazarte de imprevisto e incluso, por qué no, robarte un beso de locura.
Son todas esas cuestiones las que nos construyen, de construyen, que aguantan la insoportable levedad del ser que es la tiranía del desamor; como dijo un checo por ahí.
Quedan palabras, esta extraña conversación del romanticismo en plena época de la opacidad y de la fugacidad, esa marca que nos dejamos de manera mutua, que perdura y que me hace pensar que leemos y escribimos una nueva novela de la Tellado, pero que por esta vez el final es incierto por más que avancemos y saltemos las páginas...
Siempre eres capaz de dejarme con la boca abierta y resurgiendo en mi el constante dilema del cariño, del amor, de la honestidad (si, leíste bien, la honestidad) y de todos esos hermosos sentimientos que yo siempre he asociado a tus novelas "mágicas". Eso eres, fuiste y serás para mí; mi eterna Fermina...
No sé si es posible agradecerte tanto cariño y aprecio hacia mi persona, puesto que a veces no lo merezco u otras veces me siento el ser menos querido de la tierra, cuándo de verdad lo merezco, despiertas todo eso bueno que alguien quiere ser. Yo si pienso en ti, de maneras distintas, te sueño de maneras distintas, te añoro de maneras distintas, te extraño de maneras distintas, deseo de maneras distintas y sólo a veces, quiero verte de imprevisto, abrazarte de imprevisto e incluso, por qué no, robarte un beso de locura.
Son todas esas cuestiones las que nos construyen, de construyen, que aguantan la insoportable levedad del ser que es la tiranía del desamor; como dijo un checo por ahí.
Quedan palabras, esta extraña conversación del romanticismo en plena época de la opacidad y de la fugacidad, esa marca que nos dejamos de manera mutua, que perdura y que me hace pensar que leemos y escribimos una nueva novela de la Tellado, pero que por esta vez el final es incierto por más que avancemos y saltemos las páginas...
lunes, 14 de noviembre de 2011
Maldita Primavera...
Era la maldita primavera la que le recordaba su asma, esa que pasaba desapercibida en invierno; volvía con toda furia en primavera, y con el pasar de los años cada vez más virulenta. La odiaba con todo su ser, el tener que estar siempre recurriendo a sacarse los mocos de la nariz, a no poder respirar tranquilo, el estar siempre enrojecido como tomate; le desagradaba. Había espantado a un número indescifrable de chicas, incluso cuándo las había pagado, eso era el colmo!! Cómo podía producir tanta repulsión su asma, en que lo convertía, se sentía que año tras año se convertiría en la cucaracha que kafkiana.
Pero eso no ocurriría más, estaba cansado, agotado, sin aliento para continuar con este verdadero calvario. Herencia genética le dijeron, pero estaba seguro que su padre había cometido un crimen que los mismos dioses le hicieron pagar por intermedio de él, a su vez era la mejor explicación que se daba al hecho de haber sido abandonado a los 4 años por ambos padres. Todo tiene explicación en esta vida se decía. Ya despuntaba el sol, era la hora pick del calor y por ende, de su asma. Pero allí estaba en esa fila que parecía nunca terminar, pero sus ganas de curar el asma eran mayores.
Delante de él sólo quedaban tres personas más, la típica abuela que al llegar a la caja comenzaría a buscar su libreta de ahorros y sus documentos, cuándo estuvo más de 40 minutos en la fila y no busco nada, las odiaba. También sólo dos cajas abiertas de siete, cómo éste país no iba a crecer si no todo el mundo estaba en su puesto de trabajo cuándo debía hacerlo, también le producía odio. En fin, no tenía porqué seguir amargándose ya era su turno.
Se acerco con paso firme a la caja, le tocó la niña bonita, no todo es malo en la vida cruzó de forma fugaz por su rostro pero ante la mueca de asco que le hizo esa niña bonita al verlo, se desvaneció de inmediato. Más odio sentía y más ganas de hacerlo. Se acerco al pequeño orificio y le paso el papel: "Dame todo el dinero que tengas en caja, no hagas alarma, tengo una bomba bajo mi chaleco". La niña bonita comenzó hacerlo y el se sentía el rey del mundo. Le pasó la bolsa, retrocedió con calma y por sobre todo, feliz. Pero al llegar a la puerta vio todas las patrullas afuera, se sentía un ganador. No sabía que ocurrió, en las películas no pasaba eso. Eran las malditas alarmas silenciosas, nunca soltó la bolsa y sólo vio una luz cegadora y oyó un ruido como un pitido nada más. No mentía sobre la bomba y murió feliz, ya no tendría asma dónde estuviese.
Pero eso no ocurriría más, estaba cansado, agotado, sin aliento para continuar con este verdadero calvario. Herencia genética le dijeron, pero estaba seguro que su padre había cometido un crimen que los mismos dioses le hicieron pagar por intermedio de él, a su vez era la mejor explicación que se daba al hecho de haber sido abandonado a los 4 años por ambos padres. Todo tiene explicación en esta vida se decía. Ya despuntaba el sol, era la hora pick del calor y por ende, de su asma. Pero allí estaba en esa fila que parecía nunca terminar, pero sus ganas de curar el asma eran mayores.Delante de él sólo quedaban tres personas más, la típica abuela que al llegar a la caja comenzaría a buscar su libreta de ahorros y sus documentos, cuándo estuvo más de 40 minutos en la fila y no busco nada, las odiaba. También sólo dos cajas abiertas de siete, cómo éste país no iba a crecer si no todo el mundo estaba en su puesto de trabajo cuándo debía hacerlo, también le producía odio. En fin, no tenía porqué seguir amargándose ya era su turno.
Se acerco con paso firme a la caja, le tocó la niña bonita, no todo es malo en la vida cruzó de forma fugaz por su rostro pero ante la mueca de asco que le hizo esa niña bonita al verlo, se desvaneció de inmediato. Más odio sentía y más ganas de hacerlo. Se acerco al pequeño orificio y le paso el papel: "Dame todo el dinero que tengas en caja, no hagas alarma, tengo una bomba bajo mi chaleco". La niña bonita comenzó hacerlo y el se sentía el rey del mundo. Le pasó la bolsa, retrocedió con calma y por sobre todo, feliz. Pero al llegar a la puerta vio todas las patrullas afuera, se sentía un ganador. No sabía que ocurrió, en las películas no pasaba eso. Eran las malditas alarmas silenciosas, nunca soltó la bolsa y sólo vio una luz cegadora y oyó un ruido como un pitido nada más. No mentía sobre la bomba y murió feliz, ya no tendría asma dónde estuviese.
sábado, 8 de octubre de 2011
El comienzo
Cuentan las malas lenguas, esas que sólo hablan bien delante del féretro o a un familiar del deudo, que los escritores son flojos. Si, flojos; que están todo el día pensando en qué escribir, imaginando cómo sería la vida si su talento y genio fuera reconocido. Pero nunca, casi nunca, escriben o menos se les ve haciéndolo. entonces cómo recorcholís iban a triunfar, a tener dinero o por lo menos, que se les reconociera su "talento".
La intemperie
Y sonaron las
sirenas
no las quisimos escuchar
Alarmados corrimos
Despavoridos nos escondimos
sin tregua para
alusiones
la guerra se nos presento
sólo unos pocos
la recordaremos
otros serán
memoria
Así ha sido siempre
por caustica
es dónde nos toma
la guerra
¿aún estamos
en guerra?
si,
con nosotros
mismos
"interna" creo que
la llaman
Ah; gracias
y nos vamos
escondiendo de nosotros
mismos
y atacando ellos
Así ha sido la
guerra...
sábado, 10 de septiembre de 2011
TERTULIAS
Siempre he sido un chico extraño para mi edad. A lo menos todo el mundo piensa eso, que terminas pensando lo mismo. No quiero saber, ni entender nada del mundo; pura miseria y sólo unos momentos de alegría. Estaba bien de esa forma, pero el tiempo pasa y las presiones nos acorralan.
O eso me ocurrió a mí. Siendo un ermitaño social, logré hacerme de algunos compinches. Muy parecidos en sus actitudes para con las mías. Nuestras reuniones de charlas nocturnas era lo único que nos permitía sentirnos partes del mundo. Ese no sé qué de compartir palabras a lo menos. Como todos los viernes y sábados por la noche; no arreglábamos el mundo, sino que el mundo parecía arreglarse para darnos cabida.
Nunca quise estar allí esa noche, como dice la sabiduría de mi madre "¿te pusieron una pistola al pecho? No!, ¿cierto?" Si, no me la colocaron, eran mis amigos aún. No quería participar, pero la amenaza de expulsión y exilio permanente de nuestras tertulias fue lapidario. Si no estaba en ellas, simplemente no hay nada, y uno se puede acostumbrar a la soledad, para no volver. Nunca me ha gustado acostumbrarme.
Al partir de nuestra tertulia a nuestro próximo destino, ya habían sido asignados los lugares: yo sería el último. Por la cobardía de mi indecisión no podía ser premiado con alguno de los primeros puesto. Y allí estábamos, sólo atiné a seguir la corriente de la situación, no podía creer que de verdad estuviera ocurriendo. Cerramos la puerta, dijimos que todo iba a estar bien y comenzamos.
Yo era el último; sólo cerré los ojos y la penetre con fuerza. Al salir de allí eramos otros y el exilio de las tertulias, fue para todos.
viernes, 9 de septiembre de 2011
DEFINICIONES
Sexo amoroso / cándido
sexo penoso / al mejor postor
adultero / infiel
y a veces, sólo a veces
amoroso
Besos lánguidos / sonoros
silenciosos y bellacos
apasionados / lúgubres
besos locos de razón
de existencia
y a veces, sólo a veces
de amor
Caricias parcas / firmes
tranquilas / edulcoradas
frágiles, fuertes e irreconocibles
caricias al pasar
algunas que quedan
y a veces, sólo a veces
con pasión
Abrazos de un éxodo
amor / des amor / de duelo
fuerza de un oso
y languidez de un pez
y a veces, sólo a veces
con cariño
Amor presente en tu
ausencia
sonoro en nuestro
silencio
calmo con la pasión alocada
y a veces, sólo a veces
es tu recuerdo...
sexo penoso / al mejor postor
adultero / infiel
y a veces, sólo a veces
amoroso
Besos lánguidos / sonoros
silenciosos y bellacos
apasionados / lúgubres
besos locos de razón
de existencia
y a veces, sólo a veces
de amor
Caricias parcas / firmes
tranquilas / edulcoradas
frágiles, fuertes e irreconocibles
caricias al pasar
algunas que quedan
y a veces, sólo a veces
con pasión
Abrazos de un éxodo
amor / des amor / de duelo
fuerza de un oso
y languidez de un pez
y a veces, sólo a veces
con cariño
Amor presente en tu
ausencia
sonoro en nuestro
silencio
calmo con la pasión alocada
y a veces, sólo a veces
es tu recuerdo...
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