lunes, 16 de mayo de 2011

Caídas...

Ángel caído en el desván
se cubre de polvo
olvidado en su cielo
recordado en un tiempo
Ángel caído
sin santidad obtenida
no logra volver a volar
el polvo se acumula...

miércoles, 11 de mayo de 2011

Hay que darle en la vida...

No recordaba por qué diablos le dolía tanto su cabeza. Para tener 17 años bebía como el promedio, fumaba como ellos, comía tal cual como ellos, meaba y cagaba como uno más. Sólo era diferente en una cosa: aún era virgen y se masturbaba como ningún otro. Era todo un maestro en las "artes masturbatorias"; sabía movimientos y técnicas que lograban la mejor eyaculación, siendo la envidia de cualquier estrella porno.

No siempre lo había sido, pero desde la aparición de su acné -uno de los peores casos registrados, según su médico- le había marcado el camino. Las chicas pueden saber apreciar rostros feos, pero no rostros que en cualquier momento puedan reventar en un mar de pus y sangre. Es increíble como las mujeres pueden transformarnos.

También lo habían transformado los golpes. Era un maldito cabronazo, al ser un verdadero fenómeno el "bullyng" poseía el mejor escenario para su demostración. Lograba ganar la gran mayoría de sus combates, porque su oponente al estrellar su puño contra tanto pus y sangre perdía concentración y era el momento oportuno de un certero contragolpe. Por ello era un ganador innato, un púgil a los 17 años.

Como todas las mañanas, comenzaba con una excelente paja; sin esto era como si nunca hubiera despertado. Al contrario de lo que ocurría con el resto de los seres humanos, masturbarse no le cansaba, por extraño que parezca era una dosis de endorfina que le permitía estar despierto hasta el siguiente momento en que necesitara "otra", que no sería dentro de mucho.

En un momento sentía pudor; pero su cuerpo y mente cada vez pedían más y más. Por ello el viaje al colegio, el regreso a casa, cagando, quedándose dormido, incluso ¡comiendo con sólo una mano! eran momentos oportunos para sus cavilaciones. Se había hecho tan recurrente que sólo era necesario comenzar con el arriba y abajo con su instrumento y el momento era perfecto.

Pero desde hace unos días era algo extraño, cada vez que terminaba unas ganas de vomitar eran inevitables. Lo traía sin cuidado, pero no era algo común en él. Le molestaba que ocurriese y por tanto no podía disfurtar de sus momentos.

Sentado en el despacho de su doctor de cabecera, al ver pasar a las enfermeras en sus uniformes ajustados -sin importar la talla, sólo que fuesen ajustados- le hacían que sus pajas fueran concisas y casi perfectas. Pero nuevamente tuvo que correr a vomitar sólo bilis; porque no comía nada para expulsar lo menos posible. Podía dejar de comer, pero nunca dejar de masturbarse, lo único que le permitía escapar de su miserable vida.

El doctor le hizo pasar.
- Bien chico, dijo. Había una expresión de preocupación en su rostro, pero también de calma y algo de felicidad. - Quiero decirte que nunca me había topado con algo así en mi vida como médico.
-No se haga el gracioso, conoce mi cara desde que salió el primer puto punto negro.
-No me refiero a tu cara.
- ¿Entonces?
- Lo que ocurre - miraba hacia abajo, tal vez por vergüenza o por no querer reír en sus narices-, es que tendremos que cambiar tu estilo de vida, pero créeme que te harás increíblemente rico.
- ¿Por qué? Hable de una maldita vez. Siempre le había gustado el dinero y que le dieran por ir al doctor le fascinaba, uno paga para que te prohíban cosas y te digan cuán enfermos estamos, ellos deberían pagarnos por dejarlos hacer sentirse poderosos en algún momento de sus desagradables vidas.
- Estás embarazado de ti mismo, es necesario que te quedes desde hoy mismo con nosotros para cuidarte y que lo que tienes dentro salga sin ninguna complicación. ¡Imagina el dinero que ganaremos con esto!
- ¿Cómo?
- No sabría decirte con certeza; pero tu semen logró fecundar parte de tu intestino y algo está creciendo allí y te aseguro por mi madre que eso no es mierda. -Mientras apuntaba un "bultito" en una radiografía de su estómago.

Lo que más le dolía era la prohibición y precaución de no masturbarse en los próximos 6 meses por posibles daños al "bultito"; además que con uno bastaba. Comenzaría a probar con otras cosas; el dedo en el culo no puede dejar embarazado a nadie, pensó. Mientras caminaba desde la consulta de su doctor...
-

sábado, 30 de abril de 2011

EXTRAÑOS

Nos vamos conociendo
en el trágico destino
de una copa
acaparamos su atención
por esa juventud
esquiva y
condenada

Nos vamos conociendo
en una envoltura 
de Praga
con decoraciones de plata
y aromas de incienso

Nos vamos conociendo
a obscuras 
de un pasillo
a media noche y
a medio día

Nos vamos conociendo
como amantes,
infieles y
fugaces

Nos vamos conociendo
en la inmensidad
del espacio
en la finitud del
tiempo

Nos vamos conociendo
sabiendo que somos extraños
en un país lejano
en una lengua ajena
nos vamos conociendo

domingo, 24 de abril de 2011

INHALA

Se apaga en tu silencio
melancolía ligera
de una primavera marchita

No podemos olvidar como cenizas
que el viento eleva
y sus recuerdos desvanece

Ese último aliento 
se confunde con tu última bocanada
te recuerdan que ése cenicero
es tu única compañia

miércoles, 20 de abril de 2011

NO TODA LA MIERDA ES MALA.

Ya eran las nueve de la mañana, fumaba su cuarto cigarrillo del día. No recordaba nada de la noche anterior; sólo el ruido de la ducha le recordaba que quizás había pasado la noche con alguien. ¿Por qué demoraba tanto? ¿Qué diablos puede estar haciendo para demorar tanto tiempo, se desinfectaba de algo?
               
Al ver el suelo de la habitación sabía cuánto había bebido durante la noche: casi treinta latas de cerveza, 2 botellas de un mal vino, una botella de ron y otra de whisky y casi 8 cajetillas de cigarrillos. En la suya quedaban sólo 2 cigarrillos. Intentó levantarse para beber algo, pero el dolor en sus caderas no se lo permitió. Pero no todo era malo, su dolor le hacía saber que a lo menos tuvo algo de sexo, de seguro con quién estaba en el baño; pero sus ganas de cagar no lo dejaron seguir el hilo de sus pensamientos, simplemente no se las aguantaba.
              
  El reloj avanzaba, la mierda seguía acumulándose en sus intestinos, pero ella (¿o él) aún mantenía la puerta cerrada de su baño. ¿Por qué había un solo baño? Sabía que si no cagaba pronto se sentiría demasiado mal al medio día, y al medio día era el primer trago de todo buen día que se preciase de tal, si no lo hacía podía ser un gris y maldito día. Cómo una cerveza puede hacer que tu vida sea miserable por tan sólo un trago.
              
  ¡Por fin! Habían vaciado el estanque del baño. Tenía que arreglarlo, una vez jalada el agua demoraría el resto del día en volver a llenarse, tendría que aguantar el resto de las horas su olor a mierda. Era su mierda, pero olía tan mal como el resto de las otras, sobre todo la primera mierda en una resaca.
               
Pero nada, aún se mantenía la puerta cerrada, el estanque lentamente llenándose y la mierda acumulándose. Sólo podría aguantar una media hora más y tenía claro que reventaría. Ya imaginaba los titulares de la mañana siguiente: HOMBRE MUERE EN SU PROPIA MIERDA, y bajo el título: <<Único sospechoso encontrado encerrado en el baño>> ¡Mierda! No era tan importante pero le gustaba pensar que podría aparecer su nombre en los diarios. Maldita sea; odiaba tener que compartir su baño, buscaría un departamento con más baños o trataría de ir a sus casas y usar sus baños, para que sintieran la mierda presionando sus intestinos. Al fin el pestillo del baño, se levanto como pudo, corrió tal cual maratonista.
              
  Sintió que su baño aún estaba caliente y el maldito vapor de la ducha le molestaba. Pero estaba soltando su mierda. Cagar era una de los placeres que los dioses otorgaron al hombre para que pudiesen soportar lo miserable del mundo. Sintió abrir y cerrar la puerta de su departamento.  Era otra chica (¿o chico?) de la cual no recordaría su nombre, cara, culo y tetas, pero un buen día aparecería exigiendo la pensión alimenticia para su hijo y vendría un largo pleito. Sólo podría decir: “Nena, tengo recuerdos vagos, pero si sé una cosa: esa resaca fue horrible”. Lo odiaría y maldeciría como muchas otras.
               
Miro el papel higiénico, quedaba suficiente. Dejó los cigarrillos afuera. Después de todo no comenzaba como un mal día…

martes, 22 de marzo de 2011

PENSAR

Es extraño como las cosas van cambiando, van sucediendo y se van acabando. Así es la vida, no es más que eso he llegado a descubrir estos 24 años sobre la tierra. Desde ferviente creyente en un poder superior, agnóstico de capricho adolescente y un ateo de conciencia, veo como se van "quemando" esas etapas pero siempre con un símil:  creer o no creer en algo que esta fuera de ti...

Bueno, pienso que eso debería cambiar de forma simple y fácil -ardua porque se requiere un compromiso-, que no es más que CREER EN UNO MISMO. Es tan fácil la expresión y tan difícil su ejercicio. Siempre nos rodea ése pensamiento pero la gran mayoría de las veces no conseguimos ponerlo en práctica, esperamos que se nos corrija algo, que nos hagan notar en que hemos fallado o peor aún, nosotros mismos tratamos de buscar el error cuando la factibilidad de lo que hacemos radica sólo en saber que lo estamos haciendo bien desde un primer momento, porque sólo tenemos que llevar adelante la expresión CREER EN UNO MISMO.

Y de esa simple expresión, y por sobre todo sentido de vida, veremos como las cosas irán cambiando de a poco, no de una buena vez. Allí entra en acción la PACIENCIA, que nos llevará a saber esperar que las cuestiones de la vida vayan tomando el cause que deben llevar sabiendo que lo único que tenemos que tener como pensamiento prioritario es CREER EN UNO MISMO.

Comenzaré a ponerlo en práctica y veremos cómo les puede ir a ustedes escasos lectores y podremos ir dándonos cuenta como las cosas pueden ir cambiando de la mejor manera...

lunes, 7 de marzo de 2011

Malditas etapas ...

Pareciera tonto decirlo, pero a veces es necesario tocar fondo para poder darse cuenta que uno está en el mismo fondo. Donde parece que todo es obscuro, que no se vislumbra una salida próxima, ni mucho menos algo de luz sobre tanta negrura. Dirigimos la mirada por dónde sube el humo del cigarrillo -que a esas alturas has perdido la cuenta de cuántos son ya- y ver si podríamos escaparnos un momento con el, desvanecernos en ése mismo instante.

En ése estado me encuentro yo, es difícil poder describirlo de alguna mejor manera, pienso que no soy el únido -por algo los libros de auto ayuda son best seller en donde los coloques, y no me vengan con "pachorradas" aquí, estoy seguro que todos hemos leído uno a lo menos en la vida-, y en el caso de otros, tenemos las ganas de escribir uno, porque nos sentimos tan mierda que no queremos volver a pasarlo y contar cómo llegamos a ésa mierda (no se alarmen, no es para nada mi idea).

Pero bueno, uno de los tantos consejos de estos libros de auto ayuda es la escritura como catarsis cuando ya no ve cómo salir del entuerto en el que se encuentra, pero por lo menos sirve para dimensionarlo y tal vez para apreciar cómo uno la está jodiendo de lo lindo por la vida.
No será mi diario personal, pero quizás la poesía, la prosa y la palabra -que suena mítica éste conjunto de tres sílabas- me ayuden en algo. Porque como siempre he pensado, tienes que ser un tipo con un problema muy serio (como ser miserable o estar cagado en plata) para poder decirte escritor/a...