martes, 22 de marzo de 2011

PENSAR

Es extraño como las cosas van cambiando, van sucediendo y se van acabando. Así es la vida, no es más que eso he llegado a descubrir estos 24 años sobre la tierra. Desde ferviente creyente en un poder superior, agnóstico de capricho adolescente y un ateo de conciencia, veo como se van "quemando" esas etapas pero siempre con un símil:  creer o no creer en algo que esta fuera de ti...

Bueno, pienso que eso debería cambiar de forma simple y fácil -ardua porque se requiere un compromiso-, que no es más que CREER EN UNO MISMO. Es tan fácil la expresión y tan difícil su ejercicio. Siempre nos rodea ése pensamiento pero la gran mayoría de las veces no conseguimos ponerlo en práctica, esperamos que se nos corrija algo, que nos hagan notar en que hemos fallado o peor aún, nosotros mismos tratamos de buscar el error cuando la factibilidad de lo que hacemos radica sólo en saber que lo estamos haciendo bien desde un primer momento, porque sólo tenemos que llevar adelante la expresión CREER EN UNO MISMO.

Y de esa simple expresión, y por sobre todo sentido de vida, veremos como las cosas irán cambiando de a poco, no de una buena vez. Allí entra en acción la PACIENCIA, que nos llevará a saber esperar que las cuestiones de la vida vayan tomando el cause que deben llevar sabiendo que lo único que tenemos que tener como pensamiento prioritario es CREER EN UNO MISMO.

Comenzaré a ponerlo en práctica y veremos cómo les puede ir a ustedes escasos lectores y podremos ir dándonos cuenta como las cosas pueden ir cambiando de la mejor manera...

lunes, 7 de marzo de 2011

Malditas etapas ...

Pareciera tonto decirlo, pero a veces es necesario tocar fondo para poder darse cuenta que uno está en el mismo fondo. Donde parece que todo es obscuro, que no se vislumbra una salida próxima, ni mucho menos algo de luz sobre tanta negrura. Dirigimos la mirada por dónde sube el humo del cigarrillo -que a esas alturas has perdido la cuenta de cuántos son ya- y ver si podríamos escaparnos un momento con el, desvanecernos en ése mismo instante.

En ése estado me encuentro yo, es difícil poder describirlo de alguna mejor manera, pienso que no soy el únido -por algo los libros de auto ayuda son best seller en donde los coloques, y no me vengan con "pachorradas" aquí, estoy seguro que todos hemos leído uno a lo menos en la vida-, y en el caso de otros, tenemos las ganas de escribir uno, porque nos sentimos tan mierda que no queremos volver a pasarlo y contar cómo llegamos a ésa mierda (no se alarmen, no es para nada mi idea).

Pero bueno, uno de los tantos consejos de estos libros de auto ayuda es la escritura como catarsis cuando ya no ve cómo salir del entuerto en el que se encuentra, pero por lo menos sirve para dimensionarlo y tal vez para apreciar cómo uno la está jodiendo de lo lindo por la vida.
No será mi diario personal, pero quizás la poesía, la prosa y la palabra -que suena mítica éste conjunto de tres sílabas- me ayuden en algo. Porque como siempre he pensado, tienes que ser un tipo con un problema muy serio (como ser miserable o estar cagado en plata) para poder decirte escritor/a...

martes, 8 de febrero de 2011

Soledad...

Era increíble cómo había pasado el tiempo, ya no se recordaba con cabello en la cabeza, pero si se recordaba sin pelos en orejas y en su nariz. Así pasaba el tiempo para él: ver dónde faltaba pelo y donde había salido; era un verdadero intercambio que ocurría en su cuerpo, debía ser de noche, porque nunca podía alcanzar esos cabellos en medio del cuerpo, siempre aparecían y desaparecían donde ellos querían.

Tampoco recordaba muy bien cuánto tiempo ya llevaba sentado sobre su camión y atravesando kilómetros y kilómetros de carretera para llegar a Santiago, donde lo esperaban más que con ansía, podría decirse que con desesperación. Era camionero hace más de 25 años, pero sólo hace 5 años estaba ganando dinero como le gustaba decir. Este era si, eso lo recordaba muy bien, su décimo quinto viaje con su "carga" que le equivaldría cerca de 6 millones de pesos por un viaje de sólo 2 días, cuando su sueldo común nunca superaba los 500 mil pesos mensuales, entonces siempre le encantaba hacer estos viajes sabiendo como disfrutaría el dinero.

Ser soltero le correspondía ciertos beneficios, siempre tenía el tiempo necesario para degustar una rica cerveza, comer cuándo, cómo y lo que él quería, podía ver la televisión a las horas que siempre gustaba y siempre podía leer sin que nadie le dijera que apagara la luz. A pesar de sentirse sólo la mayor cantidad del tiempo -excepto cuando estaba sobre su camión-, le gustaba su estilo de vida, por eso, porque era su estilo y el de nadie más.

Ya llevaba cerca de 24 horas de viaje, le quedaba alrededor de sólo 8 horas, se detendría en sólo unos momentos para poder descansar algo, estirar las piernas, fumarse su cigarrillo necesario, comer algo y poder pasar un tiempo en el otro lugar que le gustaba estar sentado, simplemente en el baño. Se detuvo, pidió una carne a lo pobre, con extra de cebolla y tres huevos, los viajes siempre le abrían el apetito. Luego fumo, espero unos instantes que su laxante hiciera efecto, y pidió las llaves del baño -tenía un culo "guerrero", podía sentarse en cualquier parte y dejarlo salir-.

Terminaba su tarea, se limpiaba y ahora comenzaba lo que nunca le gustaba, tener que buscar los ovoides entre su mierda, era su mierda, pero de todas formas olía, se sentía y se veía como mierda; no podría diferenciarla entre otros montones de mierda. Pero bueno, ahí estaban los ovoides. Al salir se sentía aliviado, no sentía ningún malestar, en estos momentos es cuando sentía más fuerte la soledad, no le gustaba... sólo sintió un golpe en la espalda y que le decían al suelo... ahora si sentiría la soledad más fuerte que nunca...

miércoles, 22 de diciembre de 2010

MESERA

Moviéndose de aquí
a allá
con servil referencia
como un girasol 
ante la brisa

sin órdenes 
¿no funciona?
como las olas
golpean una y otra vez
la arena
orden natural
de las cosas

debes ser siquiatra
para entender
sus deseos
dar solución y esperar
la mínima aprobación
por deleznable tarea

hace 90 años
en un comedor
rezaron así:
no me humille
con sus propinas
hoy no te humillan...
dicen que es caridad...

domingo, 12 de diciembre de 2010

Cosas de pareja...

La vida en pareja es difícil, no sé quién fue el sabio que dijo eso.
Y me lo pueden decir a mí, que he pasado por esas crisis terminales de relación y que hemos sabido sortear, porque por fin he descubierto el secreto de la pareja: ¡¡¡ES QUE SON DOS!!!

Por muy obvio que resulte, muchas veces no lo vemos así, sino que siempre queremos imponer la propia voluntad por sobre el otro, cuestión que nunca resultará y llevará a una pelea tras otra. Leyendo a un sexológo argentino -no hago publicidad gratis- contaba que el gran consejo que da en su consulta es ése, dar cuenta que vivimos la vida en pareja, en par, de a dos y no somos alguien con un órgano anexo con el cual de vez en cuándo intercambiamos saliva y otros fluidos.

Por ello es tan importante la comunicación, saber que le gusta y le disgusta al otro, que nos gusta y nos molesta a nosotros, porque si tratamos que la otra persona lo adivine estamos completamente errados, y por culpa de las deformaciones que nos genera el cine con esos príncipes azules y doncellas que quieren ser rescatadas. Nada más alejado de la realidad, nosotros debemos buscarla, o a veces sólo esperar pero saber mantener esa comunicación.

No existe la perfección dijo Hopkins, el físico. Si lo dice una de las mentes más brillantes del planeta, algo de razón debe tener. Entonces ¿por qué nosotros buscamos a la pareja perfecta? La construimos en nuestra cabeza y luego pretendemos adoptar ése molde para buscar pareja. No, la imperfección propia de la vida también se revela en ése campo y si no sabemos lidiar con ello sólo nos espera una vida llena de sufrimientos en el amor.

Sepamos ceder, conceder y también opinar. Si no, la vida en pareja no sirve de nada. Si los polos opuestos se atraen, no esperemos que todo sea color de rosa, sino que más bien actuemos como esos dos polos opuestos, pero que sabemos interactuar, y por sobre todo, amar...

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Esos cambios en la agenda

Este año todo partió mal. En mi opinión, desde ése 5 de enero que supimos que la derecha llegaba al gobierno luego de 50 años por vía democrática -la dictadura no fue una vía democrática, aunque Piñera en su primer discurso haya dicho: "nos costó 20 años llegar al poder"-. Eso marco el ítem de éste año culminando con ésta tragedia hoy 8 de diciembre, donde la solución de ellos pasa por traer cárceles modulares en vez de atacar las causas de la delincuencia: la discriminación y la extrema pobreza a la que son arrojados sectores de la sociedad por éste capitalismo infame.

Quería escribir sobre otra cosa el día de hoy, pero la mente se mantiene ocupado con el monótono pensamiento:  ¿Qué puede venir ahora? Ni la más exagerada tragedia griega podría asemejarse a éste año a la chilena que hemos vivido, no les parece (¿?).

Mañana les contaré lo que pensaba escribir hoy, pero que esto no amerita que salgan otras palabras de mi cabeza. De esa inocencia del por qué creía yo que era feriado el 8 de diciembre. Una pista, para mí el feriado había sido instaurado hace 30 años atrás solamente.

martes, 7 de diciembre de 2010

El extraño mundo

Estas palabras las quiero dedicar a pensar ¿Cómo? Pues muy fácil, saber que estamos haciendo con nuestras vidas. Si eso nos satisface, parece ser la pregunta eterna.
Siempre leyendo, comentando y volviendo a leer me he percatado que todo el mundo siempre ha encontrado un espacio en el cual desenvolverse, mientras que yo me cuesta encontrar ése lugar. Es totalmente extraño, dejé un buen trabajo -como telefonista- por el simple hecho de sentir que no aportaba en nada, ni a nadie. 
Hoy me arrepiento de una manera increíble, pero son las lecciones que vamos aprendiendo con los años. A mis 23 años de edad no puedo creer en éste vacío que me encuentro por el momento. 

Esperando salir, de a poco, pero al fin y al cabo salir de él...