melancolía ligera
de una primavera marchita
No podemos olvidar como cenizas
que el viento eleva
y sus recuerdos desvanece
Ese último aliento
se confunde con tu última bocanada
te recuerdan que ése cenicero
es tu única compañia
Digamos que me gusta el contacto del lápiz con el papel, en éste caso mis dedos sobre el teclado...
Pero nada, aún se mantenía la puerta cerrada, el estanque lentamente llenándose y la mierda acumulándose. Sólo podría aguantar una media hora más y tenía claro que reventaría. Ya imaginaba los titulares de la mañana siguiente: HOMBRE MUERE EN SU PROPIA MIERDA, y bajo el título: <<Único sospechoso encontrado encerrado en el baño>> ¡Mierda! No era tan importante pero le gustaba pensar que podría aparecer su nombre en los diarios. Maldita sea; odiaba tener que compartir su baño, buscaría un departamento con más baños o trataría de ir a sus casas y usar sus baños, para que sintieran la mierda presionando sus intestinos. Al fin el pestillo del baño, se levanto como pudo, corrió tal cual maratonista.
En ése estado me encuentro yo, es difícil poder describirlo de alguna mejor manera, pienso que no soy el únido -por algo los libros de auto ayuda son best seller en donde los coloques, y no me vengan con "pachorradas" aquí, estoy seguro que todos hemos leído uno a lo menos en la vida-, y en el caso de otros, tenemos las ganas de escribir uno, porque nos sentimos tan mierda que no queremos volver a pasarlo y contar cómo llegamos a ésa mierda (no se alarmen, no es para nada mi idea).